sábado, 15 de marzo de 2014

Magnífica Reseña de Tras los besos perdidos


Una lectora llamada Adela, me ha hecho una reseña tan mágnifica de la novela, que tengo que ponerla aquí en primera plana porque ha sabido captar tan bien lo que yo quería mostrar con esta historia, que me ha causado gran alegría leerla.

La he leido y me ha gustado mucho, muchisimo. Me parece la más compleja de las novelas de Helena hasta ahora (espero más jejeje), y la más coral. Los personajes principales (la primera acción valiente es poner 3 personajes principales) son intensos y llenos de dobleces, poniendo doblez como lo contrario de plano y sin altibajos. Lilian me parece tan real, tan cercana como todas las protagonistas femeninas de otros libros de Helena, pero quizá con ella se ha explayado más, al partir de una situación claramente conflictiva. Me parece que con ella toca todos los palos de su personalidad, todas sus dudas, empezando por su amor no correpondido, su iceberg de sentimientos por Andres que domina el relato. Cómo se pregunta como pudo llegar a casarse con Alfonso, sin saber si la ceguera de entonces tuvo que ver con el amor (real o imaginario) por su marido o su renuncia al amor de juventud.
Es, como dicen en mi tierra , una mujer de buen conformar y de ello se aprovechan su marido y su madre para manipularla, con el amor y la culpa, creyendo siempre saber que es lo mejor para ella.Lilian se adapta, se amolda, renuncia a sus sueños y proyectos por evitar conflictos hasta que la tentacion es demasiado grande y la compensación de su vida familiar demasiado escasa. Me parece muy acertado el baile de sigo- lo dejo- lo intento con mi marido- vuelvo a caer, porque refleja la realidad de las dudas y lo muy apasionada y convencida que hay que estar para saltar al vacio desde la segura tierra, sin saber que espera al otro lado, sin que Andrés le prometa el oro y el moro. Confía en la bondad ajena y la verdad es que con buenas o malas intenciones, casi todos la traicionan.
Alfonso es la quintaesencia del manipulador, convencido como la madre de Lilian de estar en total posesion de la verdad, o al menos de la que a él le conviene. Su mujer es un accesorio más, un trofeo de su propiedad cuyos sentimientos no contempla para nada: si los tiene no le importan y si no los tiene, mejor para él, con tal de que siga prestandole la pantalla ideal con la que quiere mostrarse al mundo. El egoísmo, la posesividad, el afan de poder y control son los que configuran su vida y por estos valores arrasará lo que haga falta. No ama a su mujer ni a ninguna, aunque a la primera quiera mostrarla como una dama y las demas como una putas. El bien y el mal son conceptos desconocidos para él, sustituidos por lo conveniente o lo que no lo es. Como los psicópatas de las peliculas, se siente más listo que nadie y merecedor de todo cuanto se le antoje, mujer, amantes, posición, dinero, hijo, reconocimiento social.
Extrañamente Andrés me parece el personaje más facil, el de menos dobleces como digo. Me parece que la situación en la que cortaron la relación siendo universitarios no queda suficientemente clara, como si se hubiera dado cuenta de que quiere a Lilian solo después de verla de nuevo, y el amor juvenil por parte de ella hubiera sido mayor y más intenso. Por lo demás es dulce y fácilmente comprensible que Lilian caiga con todo el equipo. Pero siento que sus sentimientos quedan más desdibujados que los de los otros protagonistas.
Los secundarios me parecen magistrales, la madre, la hermana moderna, el padre que no quiere meterse, la prima envidiosa, todos reales y creo que para la mayoria de los lectores hasta identificables con algun conocido.
Una novela muy recomendable, que se lee de un tirón y cuyo componente pasional también es importante  (Adela)


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Una magnífica reseña, sin duda.
Muchas gracias, Adela.


Helena

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